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Cómo gastar menos con el frigorífico: temperatura, uso y etiqueta energética

Ajusta la nevera a 5 °C y el congelador a −18 °C, abre la puerta lo justo y deja que el aparato ventile.

Por la redacción de Veridia

Comprobado · 2 fuentes · 31 Oct 20265 min de lectura
Frigorífico ordenado con fruta, verdura y huevos

Foto: USDA, dominio público, Wikimedia Commons

La respuesta corta

  • El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, un organismo público) recomienda ajustar el frigorífico a 5 °C y el congelador a −18 °C.
  • No metas comida caliente, abre la puerta lo justo y deja espacio para que el aparato ventile: según IDAE, las aperturas prolongadas desperdician un 7 % de la energía que consume.
  • Si vas a comprar uno nuevo, compara la etiqueta energética: desde 2021 va de la A (menos consumo) a la G (más consumo).

El frigorífico funciona día y noche, y por eso pesa tanto en la factura. IDAE calcula que el frigorífico-congelador puede llegar al 30 % del consumo de todos los electrodomésticos de una vivienda. Unos cuantos ajustes no cuestan nada y ayudan a que trabaje menos.

Ajusta la temperatura

IDAE aconseja mantener unos 5 °C en el compartimento de refrigeración y −18 °C en el de congelación. Ponerlo más frío de lo necesario no conserva mejor la comida y obliga al motor a funcionar más tiempo. Si tu aparato tiene una rueda numerada en lugar de grados, consulta el manual o usa un termómetro de nevera para saber qué posición corresponde a esas temperaturas.

Cuida el uso diario

No introduzcas alimentos calientes: déjalos enfriar fuera antes de guardarlos. Piensa qué vas a sacar antes de abrir la puerta y ciérrala enseguida; IDAE estima que las aperturas prolongadas desperdician un 7 % de la energía que consume el frigorífico.

Deja espacio alrededor del aparato para que el calor de la parte trasera pueda salir. IDAE recuerda que, sin una ventilación correcta, el frigorífico no puede enfriar su interior como debe.

Si vas a cambiarlo, mira la etiqueta

Desde el 1 de marzo de 2021 los frigoríficos llevan la nueva etiqueta energética de la Unión Europea, que vuelve a la escala de la A a la G sin los antiguos A+, A++ y A+++. La nota de IDAE sobre el cambio explica que la escala nueva no se puede comparar con la antigua: aparatos que antes eran A+++ pasan a la clase B o C sin haber cambiado su consumo. Para comparar dos modelos, fíjate en el consumo anual en kWh que indica la etiqueta, además de la letra.

El ahorro real depende del tamaño del aparato, de su antigüedad y de cómo lo uses. Antes de cambiar uno que funciona, compara lo que consume con lo que costaría el nuevo.

Cómo colocar la comida para que enfríe mejor

La forma de ordenar el frigorífico influye más de lo que parece. El aire frío necesita circular entre los alimentos, así que llenarlo hasta arriba o taparlo todo con recipientes grandes reduce su eficacia. Algunas pautas que funcionan en casi cualquier modelo:

  • No lo llenes a rebosar, pero tampoco lo dejes casi vacío: un frigorífico con algo de contenido mantiene mejor la temperatura cuando abres la puerta.
  • Coloca cada alimento en su zona. La parte superior suele ser la más estable en temperatura; el cajón de verduras mantiene más humedad. Consulta el manual de tu aparato, porque la distribución cambia según el modelo.
  • Tapa los líquidos y los alimentos con mucha agua. Si están destapados, la humedad que sueltan hace trabajar más al aparato y favorece la escarcha.
  • Descongela en la nevera. Pasar un alimento del congelador al frigorífico la noche anterior lo descongela de forma segura y, de paso, aporta algo de frío al interior.

Mantenimiento que se nota en el consumo

Un frigorífico mal cuidado gasta más y dura menos. Con unos minutos cada pocos meses es suficiente:

  1. Revisa la goma de la puerta. Una prueba sencilla es cerrar la puerta sobre un papel o un billete: si sale sin ofrecer resistencia, el cierre no es hermético y el aire caliente entra continuamente. Si está sucia, límpiala con agua tibia; si está deformada o agrietada, conviene sustituirla.
  2. Limpia la parte trasera o inferior con el aparato desenchufado. El polvo acumulado en el radiador dificulta que el calor salga, y el motor trabaja más para compensarlo.
  3. Elimina la escarcha en los modelos que no son «no frost». Una capa gruesa de hielo en el congelador aísla las paredes y reduce su rendimiento.
  4. Comprueba que está nivelado y que la puerta cierra sola con un empujón suave.

Cuando limpies el interior, aprovecha para revisar fechas de caducidad y tirar lo que sobre: menos contenido inútil significa menos espacio ocupado y menos energía malgastada.

Dónde colocarlo en la cocina

Si estás a tiempo de decidir su ubicación, aleja el frigorífico de fuentes de calor como el horno, la placa de cocción o una ventana con sol directo. Cuanto más caliente es el entorno, más esfuerzo hace el aparato para mantener el frío. Respeta también los espacios libres que indique el fabricante en los laterales y en la parte superior. En una cocina pequeña esto no siempre es fácil, pero incluso unos centímetros de margen mejoran la ventilación.

Qué hacer con un frigorífico muy antiguo

Si el aparato tiene muchos años, haz una cuenta sencilla antes de decidir. Busca el consumo anual en kWh en la etiqueta de un modelo nuevo equivalente y multiplícalo por lo que pagas por kWh en tu factura. Compara ese importe con una estimación de lo que consume el actual, que puedes obtener con un medidor de consumo enchufable. Si la diferencia es grande, el cambio puede amortizarse con el tiempo; si es pequeña, quizá compense esperar.

Si decides cambiarlo, no lo dejes en la calle: los electrodomésticos con gases refrigerantes son residuos especiales y deben llevarse a un punto limpio o entregarse al comercio que te vende el nuevo. Muchos establecimientos recogen el aparato viejo al hacer la entrega, y es lo más cómodo.

Cuando te vas de casa unos días

Si te ausentas poco tiempo, lo normal es dejarlo funcionando como siempre. En ausencias largas, como unas vacaciones de varias semanas, puedes vaciarlo, desenchufarlo, limpiarlo y dejar la puerta entreabierta para evitar malos olores y moho. Si lo haces, acuérdate de no dejar nada perecedero dentro. En ausencias de pocos días, no compensa el trabajo ni el riesgo de que algo se estropee.

Fuentes

Revisado por la redacción de Veridia el 31 Oct 2026

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